Al polen nos referimos a dicho polen de de las plantas que recolectan las abejas. Este producto no debemos confundirlo con el pan de abeja, que es este mismo polen pero fermentado con encimas y saliva de las abejas.

El polen de las flores es una fuente de alimento muy importante para las abejas, razón por lo que recolectan, almacenas y emplean para alimentar a su colmena.

1. Composición del polen:

El polen que nos encontramos en las colmenas de las abejas es un polen que ha sufrido una transformación llevada a cabo por ellas, el cual consiste en recubrir el polen de las flores con sustancias producidas de las abejas que evitan sugerminación.

Dicho producto natural es una fuente muy destacable de alimento al contener los siguientes nutrientes:

  • Aminoácidos: entre ellos, destacamos los más interesantes: el ácido glutámico, ácido aspártico, leucina y la lisina
  • Glúcidos: azúcares, almidón, pectina, etc.
  • Lípidos:
  • Minerales: K, Na, Ca, Mg, N, P, S, Al, Cu, Fe, Mn, Ni, Ti, Zn, etc.
  • Resinas y esteroles
  • Vitaminas: B. C. D. E y la provitamina A
  • Encimas y antioxidantes.

2. Propiedades generales 

El polen de abeja es uno de los alimentos más completos que tenemos en la naturaleza. Alimento que cubre todas sus necesidades nutricionales que necesita nuestro cuerpo.

A continuación vamos a ver algunos de sus beneficios más destacables:

  • Regulador de funciones intestinales. Ideal para personas con estreñimiento y diarreas crónicas
  • Ideal para los anémicos al subir el nivel de hemoglobina en sangre
  • Para las personas con problemas de sobre peso. El polen contiene lecitina, la que provoca un aumento de la sensación de saciedad. Al estar saciados consumimos menos alimento y por tanto adelgazamos.
  • Reduce el riego de sufrir numerosos tipos de cáncer.

3. ¿Cómo consumir el polen?

Recomendamos consumir el polen en estado natural, diluido en agua o mezclado en ensaladas, yogures o kéfir.  La dosis recomendada para adulto  es una cuchara sopera no muy llena y para los niños una cuchara de café.

El momento más adecuando para su consumo es en ayuno por la mañana, un cuarto de hora antes de tomar el desayuno.