La miel de Encina es muy similar a la miel de roble, un árbol de la mismo genero, Quercus. La Encina es un árbol de tamaño medio que alcanza entre los 15 a 25 metros de altura. Es nativo de la cuenca mediterránea, encontrándolo en casi toda España, a excepción del norte.

La Encina florece entre los meses de marzo y mayo, pero las flores no producen néctar. La fuente de alimento de las Encinas procede de los mieltaos que sueltan estas, muy ricas en minerales. Por lo tanto, la miel de Encina se produce durante todo la primavera y verano.

Nuestra miel cruda 

La miel cruda de Encina tiene un color ámbar muy oscuro, llegando hasta el negro con gran frecuencia. Al cristalizar coge un color marrón oscuro.

Su aroma es malteado, a infusión de malta, es decir, cebada tostada, muy similar a la miel de roble. En cata se aprecian notas a regaliz y ligeros toques mentolados. En la boca se aprecian claramente componentes salados, los cuales enmascaran el dulzor de dicha miel.

Vídeo: Árbol de la encina

Beneficios y propiedades de la miel de Encina

La miel de Encina, como toda miel procedente de los mielatos, es una miel muy rica en minerales, poseyendo las propiedades comunes de la miel; bactericida, antiséptica y cicatrizante.

La miel de Encina es rica en el mineral hierro, ideal para personas que sufran de anemia, la disentería y diarreas crónicas. Asimismo, actúa extraordinariamente contra las afecciones bronquiales y pulmonares.

Recomendaciones 

Dicha miel es una miel con menor dulzor que otras, por lo que la recomendamos a las personas que no busquen sabores menos dulces.

Grandes cocineros y especialistas en gastronomía emplean la miel de Encina para maridar quesos azules, fritos y frutas, así como, con pasteles de chocolate.

Indicaciones 

Esta miel, como miel muy oscura, tiene un gran contenido en minerales y mayor proporción de fructosa que de glucosa, lo que ralentiza su cristalización. Es normal que se la encuentre casi siempre líquida.

Procedencia

La miel de Encina la traemos de nuestro apicultor situado en Cádiz y a veces también de un apicultor situado en Valencia. La miel de encina se encuentra también mezclada con la miel del bosque y miel de montaña.