La miel de Tomillo procede de las flores de una pequeña planta típica del clima mediterráneo.  Dicha planta crece en la parte central y meridional de la península Ibérica, en los collados, cabezas y laderas expuestas al sol. Normalmente va acompañando a arboledas de encinas y junto a otras plantas; retamas, lavandas y romero.

El Tomillo florece muy intensamente y brevemente en primavera a partir del mes de marzo. Como consecuencia, es una de las primeras mieles que se cosechan.