Comportamiento de las abejas con sus abejas vecinas

El mundo de las abejas, la apicultura y la miel cruda es fascinante. Las abejas que forman una comunidad social enorme,  trabajan sincronizadas por sacar adelanta a toda la colmena. Cada una de ellas va aprendiendo su labor en cada etapa de su vida, como vamos a ver más adelante.

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Entrada a las colmenas de la miel

Las abejas melíferas, productoras de miel,  poseerían un único sistema para aceptar otras abejas no pertenecientes a la colmena, lo que podríamos llamarlas como abejas inmigrantes. Las abejas que “vagan sin rumbo”, es decir, deambulan por colmenas vecinas, podrían tener  paso libre al interior de una colmena vecina, si las abejas guardianas de estas colmenas lo ven con buenos ojos.

El amontonamiento de abeja en el interior de una colmena es algo común. Al mismo tiempo que las colmenas son colocadas por el apicultor una tras otra en el campo. A veces, algunas abejas van sin rumbo y migran de una colmena a otra no volviendo a la que pertenece.

Morgane Nouvian y su equipo de investigación de la Universidad de Quuensland en Brisbane en Australia, revisaron 161 artículos científicos sobre el comportamiento defensivo de las abejas, con el fin de obtener una visión general y más exacta sobre dicho fenómeno que sucede con las abejas melíferas europeas, las cuales son usadas con fines comerciales para la producción de miel.

Tarea de control

Este equipo de investigación descubrió que entre el 10 al 15 por ciento de las abejas de una colmena realizaban la tarea de control de entrada a su colmena, actuando como guardas de entrada. Además, estas abejas que realizan la tarea de guardia tienen una edad de entre dos a tres semanas y su  principal rol es detectar y tratar con depredadores, como con abejas de colmenas vecinas que quisieran entrar.

En una inspección que podría durar medio minuto, las guardianas verifican pistas químicas de las nuevas – típicamente hidrocarburos – que dependen de factores genéticos específicos de la colmena y de la cera que tienen en su cuerpo. Si estos rasgos son similares a los de su colmena o son muy parecidos, las abejas guardianas dejarán pasar a la abeja “vagabundas” o de otra colmena.

Según numerosos experimentos realizados en colmenas, alrededor del 30% de las abejas vagabundas se les permite permanecer en una colmena ajena.

Las abejas guardianas también tienen que identificar a las abejas saqueadoras que tienen como objetivo robarmiel de su panal. Según Nouvian: “Nosotros sabemos ahora que estas abejas ladronas de miel son detectadas por el patrón de su vuelo y su velocidad. Las guardianas pueden detectar la llegada de ladronas y picarlas antes incluso de que lleguen a la colmena”.

Existen otros factores que influencian si a los huéspedes nuevos se les permite entrar o no. Uno de las principales factores es la disponibilidad de recursos tanto fuera como dentro de la colmena.

“Esto es interesante, pues cuando hay suficientes recursos, por ejemplo, fuentes de néctar cerca de la colmena, o pocos panales vacios de miel, las abejas guardianas permiten el paso a otras abejas no pertenecientes de su colmena, como nos indicó Nouvian en su investigación. Incluso bajo estas circunstancias de abundancia no habría abejas guardianas en la entrada de la colmena.

“Estas “puertas abiertas”  se pueden cerrar rápidamente en situaciones de escasez de alimento. En estos casos, las abejas guardianas no sólo rechazarían a nuevos huespedes, sino que incluso que llegarían a matarlas si intentan entrar”. Asimismo, Nouvian añadió en su artículo que cuando los panales están vacios de miel, las abejas guardianas son mucho más agresivas.

Aceptación de abejas huéspedes de la miel

Otros experimentos realizados por el investigador Francis Ratmieks de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, mostraron que una vez aceptada una nueva abeja huésped en una colmena, estas nuevas abejas integran finalmente a sí mismas las características químicas de la nueva colmena.

Francis colocó directamente a una abeja trabajadora de otra colmena vecina en una colmena, sin pasar el control de las abejas guardianas. La nueva abeja huésped, nada más llegar a la nueva colmena, tomo cera de la colmena. De este modo, fue aceptada más tardes sin ningún problema por las abejas guardianas y tuvieron el mismo trato con ellas que con el resto de las abejas nativas.

Según Ratnieks, esto demuestra que los componentes químicos que están sobre el cuerpo de la abeja hacen reconocer a las abejas como compañeras suyas.

Con otro estudio científico realizado por Ratnieks, el ha demostrado que las abejas guardianas son extremadamente buenas en detención de depredadores como las avispas.

El dijó: “En estos experimentos, nosotros introdujimos tanto avispas como abeja de otras colmenas a la entrada de la colmena y los resultados mostraron que las guardianas  siempre detectaron a estos fácilmente, sin confundirlas nunca con sus compañeras de colmena”.

“Esto es muy importante para la supervivencia de la colmena, pues las avispas atacan a las larvas y a las abejas con el fin de matarlas y robar su miel, al igual que otras abejas de otras colmenas, que pudieran tener el mismo objetivo de robar miel”.

Video explicativo en inglés:

Fuente

Periódico The Guardian

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