Propiedades del tomate

Las cuatro principales enfermedades crónicas no transmisibles; enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes matan cada año a más 38 millones de personas en todo el mundo. Ante estas escalofriantes cifras que siguen subiendo año tras año, los gobiernos y los organismos de la salud están uniendo sus esfuerzos y desarrollando actuaciones conjuntas con el fin de frenar la expansión de dichas enfermedades, siendo la gran mayoría de ellas prevenibles con un estilo de vida saludable, la práctica regular de ejercicio, la eliminación del consumo de tabaco, un consumo moderado de alcohol y una dieta equilibrada.

Entre estos factores anteriormente mencionados, la dieta mediterránea, una dieta equilibrada rica en verduras, frutas, hortalizas, legumbres y aceite de oliva virgen extra tiene muy numerosos efectos beneficiosos para la salud. Asimismo, el tomate, una fruta o verdura indispensable de la dieta mediterránea y presente en gran cantidad de platos, destaca entre los productos de la dieta mediterránea que más beneficios nos aporta al organismo.

El tomate contiene agua, hidratos de carbono, proteínas, potasio, fósforo, magnesio, vitaminas A,B1, B2, B5, C y K y carotenoides como el licopeno y fibra. La vitamina C y los licopenos son los antioxidantes más importantes del tomate, siendo este último uno de los componente más interesantes del tomate, pues tiene una capacidad antioxidante dos veces más alta que el β-caroteno y 10 veces más alta que la vitamina E.

Descubre las propiedades de otros productos funcionales, en nuestro siguiente artículo: Beneficios del aceite de oliva.

Propiedades, vitaminas, los licopenos y beneficios del tomate

Uno de los componentes más importantes del tomate, a parte de su gran riqueza de vitaminas son los licopenos.

El contenido de licopenos en el tomate varía según la variedad del tomate, las condiciones del cultivo, la madurez y los factores de post cosecha.

El licopeno en los alimentos sin procesar se encuentra en una forma química llamada trans, es decir, en una estructura  de los átomos de la molécula por la que el cuerpo humano tiene más dificultades para absorberlo. Por esta razón, es recomendable procesar el tomate mediante calor, consiguiendo una pequeña transformación química de la molécula de licopeno, que esta se transforma en cis y de esta manera se mejora su absorción por parte de nuestro organismo. Resumiendo, el licopeno del tomate tiene mayores propiedades antioxidantes si se procesa y se somete a un proceso térmico que tomado en crudo.  Además, los licopenos son liposolubles, sólo se disuelven en grasa. Por lo tanto, para una mejor absorción de los licopenos, deberíamos consumir el tomate procesado junto a un aceite, y que mejor que con el aceite de oliva virgen extra, diciéndolo todavía un poco más claro, la mejor manera de ingerir los licopenos es en salsa de tomate.

Los licopenos una vez en el cuerpo humano, sólo se absorbe entre un 10 y 30 %, el resto se excreta, cuya cuantía excretada depende de factores biológicos y de estilo de vida como: el sexo, la edad, la composición corporal, estado hormonal y la dieta ingerida.

A continuación vamos a exponer los beneficios del tomate, que esto serán mayores, si ha sido cocinado.

Propiedades del tomate crudo

Numerosos grupos de investigación han investigado y siguen investigando las propiedades de los tomates. Pues el tomate es considerado un alimento funcional, es decir, un alimento que no sólo no nutre, sino que nos aporta enormes beneficios para la salud, como los vamos a ver más adelante.

1. Enfermedades cardiovasculares

Según estudios realizados por la Universidad de Finlandia Oriental y publicados en la revista “Neurology” el consumo de derivados del tomate reduce la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares como el infarto cerebral, ictus.

Los licopenos tienen propiedades vasodilatadoras, nos protegen contra la hipertensión y la formación de coágulos en las arterias según Miren Morillas, de la Sociedad Española de Cardiología

Además, los tomates al contener vitamina C, vitamina A, potasio y hierro y vitamina K, ayuda a tener en buen estado de salud el sistema circulatorio.

1. Calcificación de los huesos

El tomate contiene vitamina K. La vitamina K activa la hormona osteocalcina, responsable de anclar el calcio en los huesos, por lo tanto nos ayuda a la mineralización de los huesos.

2. Anticancerígeno:

El tomate contiene antioxidantes como la vitamina C y los licopenos evitando el estrés oxidativo que podría dañar el ADN celular y por tanto reduce el riesgo de sufrir cáncer. Además, el cáncer podría promover la apoptosis, es decir la muerte celular de células cancerígenas.

3. Cáncer de próstata

Publicaciones publicadas por la Escuela Pública de Salud de Harward (Harward School of Public Health) y la Universidad de Harward (EEUU) demostraron que el consumo regular de tomate, especialmente el consumo de salsa de tomate frito podría reducir casi a la mitad el riesgo de sufrir cáncer de próstata como de otros cánceres.

4. Cáncer de mama

Estudios publicados en la revista  Metabolismo y Endocrinología Clínica (Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism) mostró que una dieta rica en tomate reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama en las mujeres postmenopáusicas.

El riesgo de sufrir cáncer de mama en las mujeres posmenopáusicas aumenta con el incremento de su masa corporal. La ingesta regular de tomates produce un efecto positivo sobre las hormonas que regulan el metabolismo de la grasa y el azúcar corporal.

5. Mejora la visión:

El tomate contiene vitamina A, la cual mejora la visión nocturna y previene la degeneración ocular.

6. Anti inflamatorio

Estudios realizados en ratones han demostrado que los licopenos tienen la capacidad de prevenir la inflamación en tejidos adiposos.

7. Digestión:

La fibra del tomate ayuda a una mejor circulación de los alimentos por el sistema digestivo, ayudando a la digestión.

Foto 1: Mermelada de tomate

Inconvenientes del tomate

Uno de los prejuicios que se le da al tomate es que contiene oxalato, compuesto que favorece la formación de cálculos renales. Sin embargo, el contenido de oxalato en el tomate es demasiado pequeño como para que produzca una cantidad suficiente de cálculos renales.

Los cálculos renales son pequeños cristales de calcio, normalmente oxalato que pueden obturar el riñón, la vejiga o los uréteres. Su expulsión es muy dolorosa y por tanto, ante cualquier signo, uno debe ir con urgencia al hospital

Fuentes:

http://www.who.int/

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