Denominaciones de origen

El aumento de las denominaciones de origen y la indicación de la procedencia de los productos en el etiquetaje están en auge. Los partidarios indican  que son una muestra transparencia y verdad, al mismo tiempo que ayuda a productores locales a diferenciarse. Sin embargo, según un científico político, ve esto como “una absurda preocupación” y que lo que en verdad esta nueva tendencia encubre es un tipo de nacionalismo gastronómico que va en contra del libre comercio.

Las nuevas leyes que se están aprobando en los parlamentos europeos sobre alimentos nos dirigen a épocas pasadas. En los últimos años, Europa lleva una tendencia en la aprobación de medidas o de ensayos dirigida para ayudar a la industria alimentaria local del aceite de oliva, miel y otros muchos más productos.

Si te interesa el tema de las denominaciones de origen, te puede interesar: Las 5 mejores denominaciones de origen de aceite de oliva

Denominación de Origen en España

La denominaciones de origen de España surgen por una inquietud de un sector de la población que busca diferenciar la calidad de sus productos y que el cliente lo pueda reconocer con facilidad. Las denominaciones de origen engloban dos tipos de denominación que vamos a ver a continuación.

Denominación de origen calificada

La Denominación de Origen Calificada es otra distinción al igual que la Denominación de Origen pero con requisitos de calidad más exigentes.

Denominación de origen protegida

Bajo la Denominación de Origen Protegida se recogen un conjunto de productos alimenticios protegidos bajo la normativa específica de la Unión Europea, los cuales deben pasar unos controles más exigentes que el resto de los productos de su categoría.

Los requisitos fundamentales que tienen que pasar son:

  1. Ser originario de un territorio determinado de la Unión Europea
  2. Tener unas características diferenciadas debido a su origen o a la cultura donde se desarrollan los productos
  3. Deben producirse y elaborarse en dicha región.

Foto 1: Miel de Tajinaste con Denominación de Origen protegida de Tenerife

Analicemos las Denominaciones de Origen

En Europa ya se ha ensayado con las Denominaciones de Origen, como en productos como el aceite de oliva virgen extra y la miel.

Otros países como Francia están llevando esto a más lejos. El parlamento europeo dio luz verde a Francia en su ley que obliga a indicar en el etiquetado el origen del producto en la carne procesada y productos lácteos, dando pie a Italia, Grecia, Finlandia, Lituania y Portugal a aprobar otras leyes similares.

Rumania ha propuesto una nueva ley local, la cual obliga a los supermercados a ofrecer una cantidad mínima de alimentos en sus estantes de origen rumano. Al mismo tiempo, el gobierno polaco está en el proceso de introducir la etiqueta “Hecho en Polonia” para alimentos que contengan un máximo de 25% de ingredientes importados.

Mientras tanto Italia ha enviado un decreto a Bruselas el cual obligaría a indicar en su etiquetado el origen del trigo empleado en la fabricación de productos de pasta. En cuanto a este anuncio, el presidente de Coldiretti, el grupo que representa los intereses de los agricultores italianos, Roberto Moncalvo, dijo: “el etiquetaje obligatorio  que indica el origen del trigo usado en la pasta responde a la petición de 8 de cada 10 italianos quienes lo consideran necesario para destapar el engaño que existe sobre productos extranjeros vendidos como italianos. También afirma, que uno de cada tres espaguetis y otras formas de pasta contienen productos de procedencia extranjera desconocida.

Pero, ¿estas medidas tiene fines de transparencia? o esconden otros intereses ocultos

Usar la palabra “engaño” podría ser una palabra bastante fuerte para describir este hecho, aunque no hay duda que los consumidores se sienten engañados con el escándalo que se descubrió no hace mucho. El escándalo de la carne de caballo, que se vendía carne de ternera y en verdad era de caballo. La carne de caballo se vende en la actualidad y es tan saludable como la de ternera, pero sí que es una estafa para el bolsillo, al comprar una carne de categoría inferior.

Esto hechos junto a otros que suceden en el día a día erosionan aún más la confianza que tiene el consumidor hacia las cadenas de suministro de alimentos.

Para muchos, la indicación en el etiquetado sobre el origen del alimento, es un dato importante y la mayoría de los consumidores europeos está a favor.

Según una encuesta del eurobarómetro del 2013, el 90 % de los encuestados respondieron que la indicación en el etiquetaje sobre el origen de la carne usada en los platos de comida procesada era importante, mientras que el 84 % estaba a favor de obligar a indicar el origen de los productos lácteos como la leche.

Camille Perrin,  un alto cargo en la política alimentaria de la organización de consumidores europeos (BEUC, en sus siglas en inglés), dijo: “Esto es una cuestión de transparencia para los consumidores, con el fin de que ellos tomen sus decisiones de compra con mayor información. Los consumidores europeos quieren tener información sobre el origen y la manera que se elabora el alimento. Desde nuestra organización queremos ayudar a esta tendencia y no obstaculizarla”.

Pero, ¿por qué las empresas manufactureras esconden dicha información? Pues tendrán sus razones.

Una parte de la sociedad está cada vez más concienciada con los alimentos que ingieren, y el origen es parte de los atributos de la calidad de la comida. Otros tienen consideraciones éticas o medio ambientales, o ellos podrían desear ayudar a su economía local.

Pero, ¿podría ser esto una barrera al libre comercio? O es ¿un nuevo nacionalismo gastronómico?

Algún científico europeos ve la indicación del origen del producto como nuevas barreras que amenazan romper el mercado común.

Según científicos políticos y el profesor de la Universidad College Roosevelt en Dinamarca, Herman Lelieveldt, la obligación de indicar el origen del producto es una forma suave de nacionalismo gastronómico, el cual, es una profundización del nacionalismo general que está barriendo todo el planeta.

Según Lelieveldt, la indicación de la procedencia del producto, no está relacionado con la calidad del producto y distrae a los consumidores de tomar una decisión “correcta”. Por “correcto” quiere decir, tomar la opción más acertada  en cuanto a la sostenibilidad del producto desde el punto de vista del bienestar de quien lo produce, comercio justo, el bienestar animal y la sostenibilidad del medio ambiente. Sin embargo, indicando la procedencia no tiene nada que ver con estos conceptos.

Pero la indicación de la procedencia y la denominación de origen ¿son mejores para el medio ambiente?

Lelieveldt se refiere al artículo de la BBC sobre “el mito de las millas de comida” (the myth of food miles), el cual argumenta, por ejemplo, que la comparación de la producción de corderos en el Reino Unido con su producción en Nueva Zelanda presenta una gran ventaja del primero por una menor producción de dióxido de carbono al ahorrarse el transporte en el traslado de la carne. Sin embargo, el problema no es el transporte, pues este es una parte muy pequeña de las huellas de carbono que deja al medio ambiente. Por lo que este punto de vista que tienen los consumidores es erróneo.

Una mayor sostenibilidad se obtiene con una comida menos procesada y más integral, y esta realidad no tienen nada que ver con la procedencia.

La indicación de la procedencia y las denominaciones de origen ¿ayudan a la economía local?

Los defensores de la indicación de la procedencia o denominaciones de origen defienden los beneficios que aportan estas medidas, pues según ellos, además, restauran la confianza de los consumidores.

Según Coldiretti, los consumidores italianos también desean pagar entre un 5-15% más por garantizar que la pasta es italiana y asimismo el trigo que se emplea para su producción.

Por lo tanto, si los consumidores quieren ayudar a los ganaderos y agricultores de su propio país y están deseando de pagar más, ¿no deberíamos tener esta posibilidad?

El consumidor tiene la creencia que existe una relación entre la indicación de la procedencia y el precio justo que recibiría el productor. Según Lelieveldt, esta creencia es falsa, comprar productos como el aceite de oliva virgen extra y miel con indicación de origen nacional o con denominación de origen no tiene nada que ver con que el productor reciba un precio justo, aunque el consumidor paga más por el producto.

La realidad es que los comerciales y las grandes superficies emplean prácticas abusivas contra el productor, y esta práctica es común en toda Europa y el mundo.

Un producto con Denominación de Origen o con indicación de su procedencia, ¿es de mejor calidad y existe mayor seguridad alimentaria?.

Las guías de seguridad alimentaria europea aseguran una uniformidad en la calidad alimentaria y seguridad en toda la Unión Europea. Sin embargo, la indicación del origen del producto proporciona a los consumidores un falso sentido de seguridad, pues esto no tiene nada que ver con los controles de calidad a los que ha sido sometido el producto final, según Lelieveldt.

Nuestra opinion de El Cortijuelo de San Benito

La indicación de procedencia de un producto no tiene relación con la calidad del producto, pues no por ser nacionall tiene que ser de mejor que de otra procedencia, todo lo contrario, otros países pueden tener mejores condiciones climatológicas, instalaciones o mano de obra más cualificada que produzca un producto de mayor calidad.

Además, si nosotros queremos que nuestros productos también sean vendidos en otros países, también tenemos que permitir que los de otros países sean vendidos en nuestro territorio. esto no quiere decir, que el consumidor quiera pagar más por un producto nacional, pues es libre de comprar lo que quiera y este hecho notendría que tener ningún perjuicio para el libre mercado. Otra cosas muy distinta, es que se obligue por ley a vender una seria de productos por su origen de procedencia, lo cual rompe el mercado único.

El cuanto a las denominaciones de origen, estas delimitan territorios donde se logra un producto con unas características diferentes. Además, pasan unos controles más rigurosos de calidad, aportando al mercado un producto de calidad y diferente. Esto no quiere decir, que un producto sin esta distinción también pueda tener igual o mayor calidad.

La denominaciones de origen permiten unirse a productores con una misma reseña, y promocionar sus productos de una manera conjunta, logrando menores costes por productor.

Desde El Cortijuelo de San Benito, abrimos esta tienda con el fin de conocer a los productores y el producto que vendemos, especialmente nuestro aceite de oliva virgen extra de la marca San Benito y El Cortijuelo de San Benito, donde lo compran directamente al consumidor y donde pueden ver todas las etapas desde el cuidado de los olivos, pasando por la recogida y la elaboración hasta que llega a nuestros estantes. Así, también hacemos con el resto de los productos, para asegurarles el origen y la calidad de la miel, el aceite de oliva virgen extra y las aceitunas.

 

Fuentes:

Revista Food Navigator: http://www.foodnavigator.com

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *