Nuevas amenazas para las abejas

Una especie hermana del parásito más dañino de las abejas, la Varroa destructor ha dado un salto muy cuantitavo, al estar desarrollando la capacidad de parasitar también las abejas melíferas europeas. Esto es una amenaza más, de las tantas que se enfrentan las abejas europeas y que las está dirigiendo a su extinción, según la Universidad de Purdue, en Estados Unidos

Dos Investigadores de dicha Universidad han encontrado algunas poblaciones de la especie hermana, Varroa jacobsoni, las cuales están ampliando sus fuentes de alimento y reproducción de las abejas asiáticas a las abejas melíferas europeas, especies vitales para la polinización de cultivos y la producción mundial de miel.

Te puede interesar nuestro anterior artículo: Varroa de las abejas

La varroa y las abejas productoras de miel

Los apicultores ya están muy familiarizados con estos enormes perjuicios que causan cada año la varroa destructor y como sus producciones de miel cada año se ve enormemente mermadas, pues el parásito V. destructor hizo un salto hace 60 años, expandiéndose rápidamente para convertirse en la amenaza global más dañina para la salud de las abejas europeas.

Aunque el salto V. jacobsoni a las abeja europea no ha sido encontrado aún fuera de Papua Nueva guinea, los investigadores de la Universidad de Purdue, Estados Unidos, Cladys Andino y Creg Hunt anuncian de la urgente necesidad de proteger a las abejas europeas de estos nuevos riesgos.

Según Andino, especialista en bioinformática y en tecnología: “este parásito hermano podría ser una nueva amenaza global, que haga más daño a las ya amenazadas abejas y al sector de la miel”,

Los parásitos de la varroa se han adaptado completamente al ciclo de las abejas y causan enormes daños. Son parásitos de gran tamaño en relación a la abeja, si lo asemejáramos a las personas, sería lo mismo que tener una paloma enganchada a nuestro cuerpo.

Alimentación de la varroa

La varroa se alimenta de la hemolinfa de las abejas (liquido circulatorio de los insectos análogo a la sangre en los animales), dejando atrás heridas abiertas que son susceptibles a infecciones. Además también pueden ser transmisores de enfermedades como el virus de las alas deformadas. Todas ellas dirigen a la muerte a las abejas, por las que se le considera la principal amenaza de las abejas y la principal causa del colapso de la colmena. A estos problemas, las abejas sufren las consecuencias de los pesticidas, deficiencias nutricionales y enfermedades

Los dos investigadores sacaron estas conclusiones tras estudiar la secuencia del transcriptoma del parásito de la varroa jacobsoni, un catálogo de todas las proteínas hechas por un organismo que muestran que genes están siendo activamente expresados

Ellos encontraron 287 genes expresados diferentemente entre la población de parásitos que sólo parasitan a las abejas asiáticas y aquellas que con éxito son capaces de parasitar, alimentar y reproducir sobre abejas europeas. Un cambio en la expresión del gen es a menudo una indicación que un organismo está reaccionando a un cambio en su ambiente, en este caso, a una nueva especie de huésped.

Según Andino y Hunt, el salto a las abejas europeas probablemente ocurrió en la última década. Anteriormente, la varroa jacobsoni fue encontrada en casos contados en abejas europeas, pero parecía que no eran capaces de reproducirse un sus colmenas adecuadamente, al no producir crías sanas y por tanto con una limitada capacidad destructiva.

Si se cogiese  este problema ahora, podrían los investigadores conocer mejor todo este complicado proceso y entender más profundamente los detalles genéticos que están detrás del salto a la abeja europea y monitorizar abejas europeas infectadas, como indica Hunt.

“Esto sucedió una vez con una especie de parásito, la varroa destructos, y esto parece que va a suceder otra vez, con un parásito hermano. Quizás si la comunidad científica coge esto en sus inicios, podría encontrarse una solución antes que esto este parásito se extienda y complique aún más la supervivencia de las abejas y al sector de la miel.

 

Fuente:

Este artículo lo podéis leer con más detalle en la publicación publicada en BMC Genomics  y disponible en http://dx.doi.org

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *