Las abejas aprenden mientras duermen, por lo que podrían soñar

Parece que las abejas sólo sirven para producir miel cruda, cera, propóleos, polen y jalea real. Conocer la naturaleza de las abejas, está ayudando  a la ciencia a conocer mejor el cerebro humano y lograr muchas soluciones a problemas de la sociedad.

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El hombre y la abeja de la miel

A pesar de las obvias diferencias que existen entre el ser humano y las abejas, los hombres y las abejas comparten numerosas dificultades que nos presenta la naturaleza.

Nosotros y las abejas somos especies sociales. Los humanos tenemos la capacidad de comunicarnos a través de la palabra y la escritura, las abejas se comunican a través de una danza, haciendo giros en direcciones específicas durante tiempos determinados con el fin de indicar a sus compañeras donde se encuentran buenas fuentes de néctar y polen, con el que alimentarán a la colmena y elaborarán su miel.

Sin embargo, son las abejas obreras más longevas, las pecoreadoras, la que llevan a cabo la recolecta de alimento. Lo mismo que en las comunidades de seres humanos, las abejas dividen su trabajo por sectores; unas limpian la colmena, otras cuidan de las larvas, otras se encargande la seguridad y las más mayores se encargan de recolectar el polen y néctar, lo llevan a la colmena y elaboran la miel.

Todas las abejas obreras pasan por todos los sectores de trabajo con el paso de la edad, desde la eliminación de residuos, pasando por la elaboración de la miel hasta el pecoreo.

Pero no todo es trabajar, trabajar, y trabajar sin descanso. Las abejas también saca su tiempo para descansar y dormir.

Las abejas duermen

Al igual que nuestro ritmo circadiano, cada 24 horas, las abejas duermen entre 5 a 8 horas diarias. En el caso de las abejas pecoreadoras, esto sucede por la noche cuando la oscuridad impide sus viajes de pecoreo.

Pero si el principal objetivo de la colmena es la productividad y el rendimiento, ¿porqué las abejas desechan gran parte de su tiempo, más de dos tercios del día en descansar? ¿Qué consiguen al dormir?

Sobre este último tema, un puñado de científicos han enfocado sus investigaciones en las últimas décadas, añadiendo todos un granito de arena para entender mejor a las abejas y a nosotros mismos.

Desde que Aristóteles estudio la monarquía de las colonias de abejas en el siglo II antes de Cristo,  las especies de Apis mellifera, las abejas productoras de miel, han sido estudiadas por generaciones de apasionados científicos.

Según Karl von Frisch, premio Novel y el primer investigador que descodificó la danza de las abejas en 1950:, el veía la vida de las abejas como una caja mágica.

Asimismo, en 1983 otro investigador llamado Walter Kaiser, hizo otro importantísimo descubrimiento, demostrando que las abejas tienen la capacidad de dormir. El descubrió a través de su colmena de observación, al iniciar las abejas su descanso, las piernas de las abejas empezaban a flexionarse, llevando la cabeza también hacia abajo, es decir, hacia el suelo. Al mismo tiempo, sus antenas paraban de moverse y en algunas ocasiones, las abejas se echarían a su costado, como si su agotamiento fuese enorme. Algunas abejas también se agarraron a las piernas de otras mientras dormían.

Una grabación de las abejas durmiendo

El estudio que llevo a cabo Kaiser fue la primera grabación donde se puede ver a un invertebrado dormir. A partir de aquí se descubrió también como las cucarachas, las moscas de la ruta y las medusas tienen periodos temporales de inactividad con el fin de descansar.

La evidencia parece indicar que el periodo de inactividad o de dormir es compartida por todos los animales, según indicó para el medio de comunicación del Reino Unido, BBC, Barret Klein, el biólogo especializado en el sueño de la Universidad de Wisconsin-La Crosse, en Estados Unidos. Además, el añadió que no existe excepción universalmente aceptada de animal que no tenga un momento de descanso o duerma.

Siendo tan predominante el dormir en los animales, este proceso debe jugar un papel fundamental dentro de biología de la compleja vida animal. Con este fin de descubrir la importancia del dormir y la importancia de este proceso en las abejas, un puñado de científicos han estado estudiando a las abejas pecoreadoras por la noche.

Para entender mejor este proceso, se preguntaron los científicos ¿cómo las abejas se comportan sin dormir?  Los resultados demostraron que al no dormir, las abejas no se pueden comunicar propiamente, en vez de llevar la danza con increíble precisión, las abejas adormiladas la hacen chapuceramente, confundiendo a sus hermanas en la indicación de la ubicación de una fuente de alimento interesante.

Foto 1: Peluche de la abeja Maya

Beneficios del descanso para las abejas

Si sus compañeras usan esta información para encontrar la fuente de alimento, es probable que tengan dificultades de encontrar el camino correcto, por lo tanto desecharían tiempo y energía, por lo tanto, la colonia tendría mayores dificultades en su supervivencia.

Además, las abejas que fueron privadas de sueño tuvieron dificultades para volver a su colmena cuando salieron de esta en búsqueda de alimento, gastando más tiempo reorientándose ellas mismas con el cielo y las marcas de tierra que memorizan y usan como señas de camino. Muchas incluso ser perdieron y nunca volvieron. Además, a estas abejas que se les había privado de su sueño, al descansar el día siguiente, su descanso fue mucho más profundo.

En otro estudio llevado a cabo en 2015 por Randolf Menzel y sus compañeros de la Universidad Libre de Berlín, descubrieron que las abejas que no había logrado dormir bien por la noche, al día siguiente empezaban a olvidar actividades fundamentales para ellas.

En los seres humanos estos procesos están muy estudiados y se sabe que cuando entramos en un sueño profundo, el que llamamos de ondas lentas, es el que consolida la memoria, transfiriendo las memorias de corto plazo a memorias perdurables. Lo que querían saber Menzel y su equipo de investigación es si este mismo proceso de transferencia ocurre en los abejorros.

Para ellos. Menzel y su equipo tuvieron que enseñar a los abejorros algo nuevo, de esta manera podría comprobar la transferencia de memoria de de corto plazo a la memoria perdurable. Con este fin utilizaron un protocolo acreditado y desarrollado en 1983 por el mismo Menzel.

Cuando se alimentan a las abejas, estas exhiben un comportamiento estereotipado: es decir, estas levantan sus largas partes de la boca tubulares o trompa, con el objetivo de absorber el alimento. En dicho experimento se puso a las abejas con un hedor específico y se les dio una quemadura de calor cuando ellas se alimentaban y se vio que la respuesta de las abejas extendiendo la trompa podía ser provocada aunque no hubiese comida disponible.

Este experimento sería equivalente a la famosa respuesta del perro de Pavlov, pero en este caso en vez de ser una campana, las abejas asocian el hedor y calor con comida y extienden su trompa con el fin de alimentarse incluso aunque no haya comida.

Esto fue mucho más fácil que con los perros, pues las abejas son muy listas y captan todo muy rápidamente. Ellas asociaron el hedor y el calor con el alimento al tercer intento. Tras esta enseñanza, las abejas extendieron la trompa sin necesidad de recompensa.

CONTINUARÁ……

Fuente:

Medio de comnicación del Reino Unido BBC, Bees learn whiile they sleep, and that means they might dream (Las abejas aprenden mientras duermen, y esto podría significar que ellas podrían soñar). 25 de junio del 2016.  http://www.bbc.com/earth/story/20160621-do-bees-dream

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