Casi 1.4 billones de puestos de trabajos dependen de la apicultura

Las abejas son imprescindible para la sostenibilidad del planeta, pues son los principales polinizadores. Son el eslabón principal de una cadena que nosotros los seres humanos nos beneficiamos enormemente de ella. No solo son un eslabón que mantiene la vida como hoy la conocemos, nos ofrecen al mismo tiempo uno de los más dulces manjares, la miel cruda y otros productos; jalea real, propóleo y polen.

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1.4 billones de puestos de trabajo dependen de las abejas

Según un nuevo trabajo realizado por un grupo de investigadores  de la Universidad de Reading, en el Reino Unido: Alrededor de 1,4 billones de puestos de trabajo y tres cuartas partes de todos los cultivos dependen de los polinizadores. También nos avisan sobre la enorme amenaza que supone para nuestra calidad de vida, si las abejas  y mariposas del planeta desaparecieran.

Según el equipo de investigación que ha realizado este trabajo: El suministro mundial de alimento en el mundo y las personas que están empleadas en estos sectores están en serio riesgo a no ser que se tomen medidas urgentes por los fuertes descensos de la población de polinizadores en el mundo que se producen año tras año.

Los animales polinizadores, valga la redundancia, polinizan alrededor de tres cuartas partes de los cultivos más importantes para la población mundial, en los que se incluyen la mayoría de las frutas, semillas, frutos secos y productos de alto valor como: el café, cacao y la colza.

La agricultura aporta al mundo 1.4 billones de puestos de trabajo, aproximadamente un tercio de la población activa de todo el mundo, según un artículo publicado en la revista de divulgación científica “Nature”. Esto tiene gran importancia en territorios más rurales y pobres, donde el 70 % de los ingresos y el empleo dependen del sector agrícola.

La mayoría de los polinizadores son insectos como las abejas, mariposas, polillas, avispas y escarabajos. También existen pájaros, murciélagos y lagartos que se alimentan del néctar de las flores y las polinizan en sinergia. Otras especies de plantas como el olivo no necesitan ser polinizados por animales, pues son polinizadas por el viento.

Sin embargo, estos cultivos polinizados por los animales son cruciales para nuestra salud. Estos nos aportan nutrientes esenciales; la vitamina A y C, calcio, fluoruro y ácido fólico, nutrientes fundamentales en una dieta sana y equilibrada.

Por lo tanto, la desaparición de los polinizadores conllevaría un ascenso substancial en el aumento de enfermedades prevenibles. Además, esto podría provocar 1.4 millones de muertes adicionales por año y gran empeoramiento del estado de salud de  la población mundial.

Las abejas polinizadoras y productoras de miel:

Las plantas salvajes están también en riesgo, ya que más del 90 % de las angiospermas, plantas con flor, dependen de la polinización animal y sin ellas su fecundación y reproducción no sería posible, llevándolas a la extinción.

Además, casi uno de cada 5 polinizadores vertebrados, la mayoría pájaros y murciélagos, están también amenazados con la extinción.

Entre los insectos, el más numeroso polinizador es la abeja y el 9 por ciento de las especies de abeja están categorizadas como especies amenazadas. El segundo insecto polinizador serían las mariposas y también alrededor del 10 % están incluidas en dicha categoría de amenazadas.

Estas cifras podrían ser mucho más dramáticas de lo que se cree por la falta de contabilización y datos sobre la verdadera cantidad de especies de abejas que existen.

Existen unas 20 000 especies de abejas responsables de la fertilización de más del 90 por ciento de los 107 mayores cultivos mundiales.

La población de abejas, tanto silvestres como las productorasl de miel, están siendo diezmada cada año en Europa, América del Norte y cualquier rincón del mundo, por un fenómeno que aún no se conocen sus causas exactas, el llamado “colapso de la colmena”. Al comenzar la primavera, la mayor parte de sus huéspedes han desaparecido, quedando la reina con unas pocas abejas, colmena muy debilitada y con muy pocas probabilidades de sobrevivir.

Las investigaciones apuntan a un cóctel de factores: los ácaros (varroa), virus y hongos, pesticidas y los monocultivos, pero aún no se sabe a ciencia cierta las verdaderas causas.

Foto 1: Miel de lavanda cruda de Brihuega en Guadalajara

Foto 1: Bote de miel de madroño

Cómo proteger a las abejas de la miel

Los autores de este artículo llaman a la alerta para que se tomen medidas inmediatas con el fin de proteger a los polinizadores, antes de que sea tarde y tengamos que asumir los efectos secundarios catastróficos.

Entre las medidas que proponen están:

–       La inclusión en la agricultura a depredadores naturales para el control de plagas en sustitución a los pesticidas.

–       Plantar hileras de plantas silvestres entre cultivos para aumentar las fuentes de alimento de las abejas y que están dispongan de una dieta diversificada y equilibrada.

–       Restaurar hábitats naturales para el desarrollo de plantas salvajes para las abejas.

–       Asimismo, infraestructuras hechas por el hombre como las líneas de alta tensión, carreteras y autopistas podrían adaptarse para el cultivo de flores silvestres con el fin de proporcionar nido y alimento a los polinizadores.

 

Fuente:

Revista científica Phys.Org  http://phys.org/news/2016-11-bn-jobs-pollinators.html

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